Qué hacer y qué no al cuidar rosas

Posted on 24th Enero 2017 in Uncategorized

Un jardín sin rosas es un jardín incompleto; aunque no a todos les gustan las rosas, estas aromáticas y enigmáticas plantas nos regalan un colorido espectacular y una imagen inigualable en el jardín. Aunque cuidar rosas no es tan complicado como parece, hay cosas que debemos hacer y otras que son mitos sobre su cuidado; a continuación les contamos lo que sí y no hacer.

Cavar profundo en la tierra para plantarlas y aplicarle abundante materia orgánica o harina de hueso a la tierra. Lo ideal es un agujero de alrededor de 60 cm de profundidad y de anchura para que las rosas dispongan de suficiente espacio para crecer. Al plantar rosas a raíz desnuda, hay que tratar de formar un cono de tierra en el fondo del agujero para que las raíces puedan extenderse hacia la profundidad.

No

No debemos poner las plantas demasiado juntas, demasiado cerca de un muro o debajo de un árbol, porque las rosas necesitan mucho espacio, aire y sol. El sol de la mañana es mejor que el de la tarde, pues seca rápidamente cualquier humedad que puede propiciar enfermedades en las hojas, además quema menos por su menor intensidad.

Debemos dar a las rosas tierra neutra o ligeramente ácida, rica en materia orgánica y con buen drenaje. Si la tierra es muy ácida, se puede tratar con cal antes de la plantación; si es alcalina, se puede aplicar un abono específico para rosas.

No

No debemos ponerlas en un lugar donde haya habido anteriormente rosas, ya que puede ser que  la tierra haya dejado de ser apta para estas plantas.

Debemos protegerlas de las enfermedades. Se recomienda una pulverización de efecto diferido con un buen producto que  matará la antracnosis o las esporas de moho que hayan sobrevivido al invierno. Se puede aplicar una vez cada quince días, si existen signos de infección.

No

No debemos dejar hojas de la estación anterior sobre los rosales o en la tierra que los rodea, dado que pueden albergar alguna enfermedad y diseminar esporas al resto de la planta. No las conviertas en abono orgánico.

Podar las rosas para que crezcan sanas y que la planta adopte la forma que quieras. Además, al retirar los tallos muertos, dañados o débiles permite que llegue más aire y luz solar al centro de la planta, lo que previene la aparición de enfermedades.

No

No podarlas demasiado en climas fríos o templados, pues la rosa estará aletargada y, al bajar la temperatura ambiente, podría morir la parte que esté creciendo o incluso toda la planta. Es mejor podarlas antes de que broten capullos.

Regar las rosas lenta y cuidadosamente, se recomienda regarlas dos veces a la semana pero a profundidad en vez de regarlas cuatro veces a la semana de forma superficial.

No

No regar las rosas al anochecer, puesto que podría formarse moho. Tampoco hay que regarlas cuando haga mucho calor y sol, ya que el agua se secará antes de que la planta pueda absorberla.

Abonar las rosas en primavera y, después, una vez al mes; para disfrutar de unas flores con bonitos colores, hay que utilizar un fertilizante específico para rosas.

No

No abonar las rosas hasta que empiece la primavera y su brote natural, especialmente en las zonas frías, dado que una helada podría matar la parte nueva. Tampoco hay que usar nitrógeno, ya que un crecimiento rápido y abundante podría atraer pulgones.

Permanecer alerta para identificar síntomas de plagas comunes entre las rosas, como los pulgones, piojos u orugas.

No

No esperar mucho tiempo para aplicar el tratamiento contra pulgones, ya que absorben la savia de los nuevos brotes, capullos y hojas; además, se reproducen a gran velocidad.

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