Cómo evitar que nuestras plantas mueran en invierno

Posted on 28th Noviembre 2016 in Uncategorized

El invierno es la temporada del año donde nuestras plantas sufren más, especialmente cuando llegan los frentes fríos y la temperatura desciende varios grados, especialmente en los lugares con clima templado, donde suele sentirse con más agresividad los cambios de temperatura. Con los siguientes tips podremos mantener a nuestras plantas sanas, floridas y en buen estado durante el invierno.

Al tener plantas, debemos conocer cuáles son las que soportan las temperaturas más bajas y a cuáles debemos darles mayor protección; las orquídeas, por ejemplo, son muy sensibles al frío y necesitan una temperatura cálida, por lo que debemos cuidarlas cuando baja la temperatura o hay corrientes fuertes de viento. Por otro lado, hay muchas plantas capaces de florecer en condiciones donde las temperaturas estén por debajo de los 0⁰C.

Las plantas que se encuentran en macetas o vasijas pueden transportarse con facilidad, por lo que podemos llevarlas al interior de la casa, buscando que tengan una iluminación adecuada tanto con sol como con artificial Debemos evitar que las plantas queden cerca de la calefacción, ya que esta las deshidrata muy rápido y pueden morir por estrés hídrico en pocas horas.

Es necesario reducir la frecuencia con que regamos a nuestras plantas, pues en temporadas frías, el sustrato se mantiene húmedo durante mucho tiempo y pueden infestarse por hongos patógenos; además al regar las plantas con la misma frecuencia que en primavera y verano, pueden formarse cristales de hielo en el interior del sustrato que pueden quemar o dañar las raíces porque no soportan la humedad prolongada en el sustrato.

Las plantas que no se pueden trasladar por su ubicación, tamaño o peso, deben ser cubiertas por completo en las noches más frías con telas o materiales similares; si se puede hay que resguardarlas en un invernadero temporal  que se puede construir con madera o materiales plásticos, que son muy buenos aislantes.

A las plantas exteriores les podemos incorporar una capa de mantillo de 5 cm de espesor sobre el sustrato para mantener su temperatura; también podemos utilizar las hojas caducas de árboles para proteger a las plantas.

Si no tenemos espacio para tener a las plantas en el interior, podemos ubicarlas muy cerca unas de otras para que la temperatura circundante se mantenga equilibrada y no sufra fluctuaciones drásticas que las pongan en peligro. Hay que colocar a las plantas más resistentes en los exteriores del conjunto y las más delicadas en el centro.

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